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La televisión: una herramienta definitiva en los procesos de paz. El caso de Sudáfrica

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Resumen
Firdoze Bulbulia y Faith Isiakpere relatan su experiencia como productores de cine y televisión en el contexto del conflicto surafricano y reflexionan sobre el aporte de los medios de comunicación para la convivencia y la construcción de nación.
Textocompleto
Estar en Latinoamérica para mí es muy emocionante, pues siento muy cercanas sus luchas de las nuestras. Tenemos una conexión especial y por eso es tan importante el diálogo sur-sur.

Antes de entrar en el tema que nos reúne hoy, que es el de la resolución de conflictos, quiero destacar que no soy experta aún en la experiencia colombiana; agradezco a toda la gente que ha interactuado con nosotros, los productores que han compartido abiertamente sus ideas y sus programas, porque me han abierto una pequeña ventana hacia un mundo el cual no conozco lo suficiente; espero que nuestra experiencia pueda enriquecer e iluminar la de ustedes, que empiezan a trabajar en este tema tan difícil.

Alguien esta semana me dijo que había oído que yo hablaba de la guerra y le dije: No. Hablo de la paz, de la interrelación entre guerra y paz, de construir paz. Estamos hablando del esfuerzo de reconciliación en Sudáfrica. Mi país estuvo durante mucho tiempo profundamente dividido, realmente sólo tenemos 11 años de edad y ahora estamos en proceso de crecer y madurar.

La población de Sudáfrica es de 44 millones de personas, de los cuales un 10 al 12% son blancos y la mayoría son africanos negros; 2 a 3% son de la India, como yo, y un 4% es de color, una raza que es la mezcla de los blancos y los negros, equivalente a los mestizos en el contexto americano.

De color y negro es prácticamente lo mismo; sin embargo, en el contexto del Apartheid había cuatro grupos de razas y nos mantenían separados: donde estudiábamos, donde vivíamos, donde trabajábamos; todo el tiempo apartados por razas. Así que yo crecí con una comunidad de surafricanos de la India, en una escuela india, con amigos indios y no me mezclaba con ningún otro color. La primera vez que interactué con gente de otra raza, probablemente tenía unos 17 años. La única gente negra a mi alrededor eran los sirvientes domésticos, el conductor, el jardinero, la gente subordinada.

Ese entorno, en el cual unas personas se sentían superiores a otras solamente en razón del color de la piel, trajo como consecuencia muchos traumas y afectó profundamente la mente, la parte psicológica de nuestra gente. El fenómeno del Apartheid es bastante loco. Por ejemplo, mi familia es mixta; los niños de mis tíos son negros y rubios de ojos azules, pero en el contexto africano son negros; y para esos niños yo soy blanca.

También está el asunto de los nombres: el verdadero nombre de Nelson Mandela, no es ese; este es un nombre cristiano-occidental que le dieron sus profesores misioneros, para poder pronunciarlo, porque no podían decir el nombre africano. Esto implica un gran problema de identidad: si a alguien le cambian el nombre, que es lo más importante que tiene, para que otra persona se pueda referir a él en una forma que se sienta cómoda, está perdiendo tanto de quien realmente es...

Una anécdota sobre mi nombre: yo me llamo Firdoze, porque a mis padres este nombre les pareció maravilloso y me lo pusieron. Cuando niña en mi comunidad era la única que me llamaba así y la gente me decía siempre de una forma diferente, pues les causaba trabajo pronunciarlo; mis hermanas tienen nombres sencillos, como por ejemplo Nadia, yo quería tener un nombre "normal" como los de ellas.

Tenía 12 años cuando descubrí el significado de mi nombre; en la escuela islámica mi profesora me dijo: ¿sabes que significa tu nombre? Quiere decir paraíso; y no sólo paraíso, es el séptimo cielo, es el punto más alto del paraíso. Ella me explicó que en nuestra cultura musulmana, cuando uno muere, pide llegar al Firdoze, es decir al séptimo cielo. Por esto, en el cementerio está escrito mi nombre, deseándole a los que murieron que lleguen allí. Después de oir esto ya no quería llamarme Nadia, ni ningún otro nombre.

Esta es una maravillosa historia de mi nombre y fue muy importante para mí. Fue una afirmación de lo que soy. Pero no fue así para los muchos surafricanos negros que tuvieron que cambiarse el nombre.

Todo esto, para decir que un elemento muy importante de considerar cuando uno habla de reconciliación, es hablar de identidad, de quién es cada uno como persona y como grupo, comunidad.

Este asunto de los nombres es solo una parte de la historia del racismo, pero esto se extiende a todos los niveles. En Sudáfrica era importante si uno era blanco, indio, de color y negro, pues de acuerdo con esto funcionaba la economía y todo lo demás. La relación entre indios y negros, por ejemplo, siempre ha sido siempre una relación especialmente tensa; esta diferencia es tan fuerte, que aún hoy día cuando la gente nos ve a Faith y a mí, piensan que él es mi chofer, por el color de su piel.

Durante el Apartheid, todos los surafricanos negros tenían que cargar un pase, que era un documento que decidía a dónde se podía viajar, en dónde se podía vivir, trabajar, etc. Pasada la jornada de trabajo o el período de contratación, era necesario estar en el sitio autorizado, o si no te podían arrestar. A los policías blancos les gustaba hacer eso, especialmente los viernes por la noche y dejar a los negros todo el fin de semana en el calabozo; ese era su entretenimiento para el fin de semana. Ese era el contexto en que vivíamos.

Cuando yo era joven, comenzaban a existir espacios mixtos, como la escuela de teatro a la que asistí; muchos de los jóvenes negros en nuestro grupo trataban de ser de color, porque la gente de color no tenía que portar el pase, pero esto era complicado porque en esa época hacían lo que llamaban la “prueba del lápiz”: ponían un lápiz en el cabello de una persona, si se caía, como sucede con la gente que tiene cabello liso, eras considerado blanca o de color, pero si se quedaba quieto, entonces esto significaba que eras o de color o negro. Esa es la situación más humillante que se puedan imaginar.

En mi familia, por ejemplo, éramos nueve hijos; a algunos los clasificaban de color y a otros nos clasificaban como indios. Entonces en un mismo hogar, algunos iban a una escuela india y otros a una escuela de color. Como les conté, mis primos eran rubios de ojos azules, y aun así había partes de la ciudad donde no se les permitía ir. En la oficina de correos los blancos entraban por un lado y los negros por otro. En los parques las bancas decían “sólo para blancos”...

En cuanto al sistema educativo y su calidad, se tenían los mismos cuatro grupos raciales y la proporción en inversión era la siguiente: si se gastaban 2000 pesos en la educación de un niño blanco, se gastarían 100 pesos en un niño de la India, 10 pesos en alguien de color y 2 centavos -nada prácticamente- en un niño negro. Lo mismo sucedía con los recursos y las edificaciones. Podía haber una escuela blanca que tuviera gimnasio, canchas de tenis, piscina y a la vez una escuela de negros donde no había ni siquiera paredes y simplemente sentaban alrededor de un árbol. Mi hermano estaba casado con una mujer de una familia que intentaba ser blanca y dieron a sus hijos nombres cristianos, occidentales para poder enviarlos a un colegio en el cual recibieran una mejor educación.

Algunas de estas cosas siguen sucediendo hoy: la mala situación de las escuelas, no tener agua corriente, saneamiento, electricidad. Estas cosas no han cambiado simplemente porque llevamos 10 o 11 años de democracia. Si ustedes fueran a Sudáfrica, encontrarían estos dos mundos el uno junto al otro. Hay que entender que la nueva Sudáfrica ha heredado muchas de las cosas de antes.

Un hecho que marcó profundamente el cambio fueron las revueltas estudiantiles del 1976, cuando los jóvenes decidieron que no querían continuar teniendo la educación del Apartheid. Uno de los aspectos determinantes fue el idioma. En ese año el gobierno decidió que el afrikaans se convertiría en el idioma oficial de instrucción, los jóvenes se resistieron a que este fuera el medio de enseñanza y la policía asesinó a varios de los niños y jóvenes que protestaron.

Pienso que si no fuera por estas revueltas, todavía estaríamos en la situación del Apartheid. Fue un acontecimiento fundamental, porque los medios de comunicación empezaron a darse cuenta de la forma cómo funcionaba la brutalidad policiva. Una fotografía de un niño que está con su hermanita, quienes fueron las primeras víctimas de la protesta, se convirtió en el emblema de este período, un símbolo de la resistencia. Incluso hoy en día existe un monumento conmemorativo de los hechos del 76.

La escuela donde comenzaron estas revueltas, aparece en la película Serafina, que es una reflexión sobre el tema. Faith y yo más o menos en el 74/75 estábamos haciendo un documental sobre el Departamento de Educación y decidimos que esta era la escuela en donde haríamos la película; fuimos allí, escogimos algunos niños, les preguntamos por qué la escuela era tan importante y respondieron: porque Serafina está basada en la escuela. Esa es la relevancia del papel de los medios, logran que un sitio o un hecho sean importantes, generan memoria.

El edificio de la escuela finalmente fue destruido porque todas las construcciones estaban siendo renovadas; para mi esto era como un choque emocional, porque la importancia histórica de ese sitio se estaba perdiendo; el año 76 fue un momento importante de nuestra historia, que tenemos que celebrar.

Faith y yo queríamos contar una historia del 76, por medio de la música de ese año, la forma como Stevie Wonder y muchos otros músicos empezaron a hablar sobre la quema de Soweto. Cuando dijimos lo que queríamos hacer, la respuesta fue: ya hicimos un documental sobre esto. Nosotros pensamos: ¿entonces que pasa con las películas que todavía se están haciendo sobre el Holocausto, sobre Vietnam, cómo nos pueden decir que esto no es algo tan importante para nuestra historia como para poder hacer una película?

Otra parte de la historia tiene que ver con la lucha de la mujer; en 1956 las mujeres marcharon para manifestar su desacuerdo en cargar el pase. Este es un día nacional muy importante. Nosotros tuvimos la oportunidad de entrevistar a cuatro de aquellas mujeres que organizaron la marcha, en 1996, al cabo de 40 años. Llevamos este video a la SABC y nos dijeron que teníamos que mostrar esto al editor, que era quien daba los permisos para la transmisión y él a su vez dijo: no conozco a estas mujeres negras, no sé quienes son ellas y no me interesa. Yo le dije: esta es nuestra historia, es un momento sumamente importante. Finalmente lo que hicimos fue decir que no tenían que pagarnos por el trabajo, simplemente mostrar el video, y así logramos que lo pasaran.

Muchas de estas cosas sucedieron por ser las personas blancas las que tenían el control sobre lo que se podía producir y emitir. En 1996, Nelson Mandela, que era entonces el presidente del país, hizo un llamado a los productores y periodistas negros a producir historias, películas, medios impresos, sobre la nueva Sudáfrica.

Entonces Faith y yo decidimos presentar a la Corporación Surafricana un proyecto que se llamaba “Construcción de la nación". Creo que debemos hablar de eso acá en Bogotá, construir una nación donde la gente se reúna, donde se construya una unidad.

Uno de nuestros periódicos de entonces se llamaba El Soweto y tenía una figura llamada el "constructor de comunidad", que era un líder que impulsaba proyectos de bienestar general. Decidimos inspirarnos en eso y hacer un programa alrededor; entonces lo que propusimos fue hacer esta serie a través de la cual, para cada una de las provincias, hablaríamos con el gobernador del Estado, o la cabeza regional y le pediríamos que nos contara sobre aspectos de construcción de la nación, mujeres relevantes, desarrollo de la infraestructura, educación, así cómo qué visión tenían, qué podían hacer por su provincias, sus regiones. Todo con el objetivo de identificar lo que la gente podía hacer para mejorar la situación.

Siete de las provincias existentes entendieron lo que se estaba haciendo, sin embargo, las otras dos, que eran las del oeste, tenían una mentalidad muy racista; ellos no estaban muy seguros de lo que se trataba, pensaban que a lo mejor teníamos alguna agenda propia escondida detrás de todo. Hicieron investigación sobre nosotros para saber quiénes éramos y por qué veníamos a contar esta historia y finalmente se dieron cuenta que lo que veníamos a hacer era dar una voz a las personas del pueblo, de las provincias, para saber realmente lo que estaba ocurriendo y cuál era su visión sobre esto.

La serie se convirtió en una de las más populares; la gente empezó a llamarnos y a contarnos sus casos. Por ejemplo, personas que estaban listas para salir de Sudáfrica, pero viendo el programa se habían dado cuenta de los retos y la necesidad de permanecer en el país y ser parte del proceso de reconstrucción y de reconciliación de la nación. Eso era lo importante para nosotros.

Otro ejemplo; como parte de la serie, hicimos un programa sobre la violencia que se había generado en el sector de transporte, entre los gremios de buses y taxis. A raíz de esto las compañías de seguros comenzaron a decir que ni siquiera habían pensado en esto antes. Entonces, esta fue una buena forma de hablar de la reconciliación y la reconstrucción de nación, abordar cosas que afectaban a la gente en su vida cotidiana, sacarlas a la superficie: el transporte, el trabajo, la educación, los alimentos, la juventud, etc.

Faith Isiakpere: quiero hacer un comentario sobre estos programas, sobre todo el de construcción de paz, y el de la violencia por los taxis. Yo recuerdo haber tenido mucho temor como director cuando estábamos haciendo ese capítulo, porque teníamos diferentes grupos que estaban luchando los unos con los otros; sin embargo, luego de un tiempo ellos se dieron cuenta que no estábamos tomando partido, que estábamos ahí para unirlos y esto resultó muy importante.

Había personas muriendo diariamente en las calles, se estaban matando los unos a los otros, entonces lo que decidimos es que necesitábamos una forma de traer paz y reconciliación y por esto, a pesar del temor, hicimos el programa, que finalmente tuvo mucho éxito. Lo mismo sucedió con otro de los programas: en una de las provincias, aunque Nelson Mandela era la autoridad en ese momento, los Zulus no lo reconocían como tal. Por eso cuando la gente nos veía con el líder de los Zulus nos consideraban enemigos, y viceversa.

De todas formas, nosotros consideramos que nuestra labor como realizadores de cine era unir a nuestra gente. La paz y la reconciliación vinieron al final como resultado, porque las personas se dieron cuenta que no había intereses personales de por medio. Era necesario visitar los espacios más remotos de nuestra nación para hacer esa serie, para darle voz a las personas que estaban construyendo el país.

Firdoze Bulbulia: otra experiencia que tuvimos fue cuando Faith me dijo: vamos a entrevistar a Mandela, pero también a Buthelezi, el líder de la población Zulu. Yo le dije: ¿estás loco? Sin embargo él insistió en que ambos eran hombres de estado de África y debíamos hablar con ellos.

Una vez allí, Faith le preguntó a Buthelezi si alguien había hecho una historia sobre el IFP y él dijo que nadie, entonces Faith propuso que la hiciéramos nosotros; a Buthelezi le pareció interesante la idea y desde ese momento le tomó confianza a Faith y comenzó a contarnos cosas secretas, que no habíamos oído y que habían sucedido entre los dos partidos. Para mi fue un movimiento político importante y una gran lección; uno por lo general no habla con el enemigo, pero esto me abrió los ojos a mí como persona y como productora de cine, para darme cuenta que es importante darle la voz a todas las partes.

Esta fue una experiencia muy buena y muy importante para nosotros como gente de cine. Hablo de esto porque en las pequeñas conversaciones que he tenido aquí con gente de medios de Colombia, lo que he visto es el temor de hablar con los líderes de los paramilitares y las guerrillas, de tratar de lograr que ellos escuchen lo que uno dice como ciudadano común y corriente que realmente está preocupado por la situación política de su país. La gente dice: no es posible hacerlo. Y yo les digo sí; yo también tenía temor, pero creo que si uno tiene una pasión profunda y sincera sobre la reconciliación, por su gente, por su país, eso debe impulsarlo, debe darle el coraje de hacer algo.

Patricia Castaño – Fundación Imaginario: una de las cosas que son fascinantes de Sudáfrica es que a pesar de las grandes diferencias estructurales, se logró algo que nadie pensó que fuera posible: la paz. ¿Cuál es su secreto, como pudieron lograr la reconciliación que nosotros no hemos podido conseguir, a pesar de que en nuestro país las diferencias no son tan dramáticas? Pues en el fondo los paramilitares y guerrilleros no son realmente diferentes, todos somos colombianos, somos la misma gente.

F.B.: creo que ustedes necesitan a un Nelson Mandela. Yo creo que Mandela tiene una magia especial; él comprendía que iba a haber más derramamiento de sangre si no hablaba. Y en realidad, si no hubiera hablado, nos hubiéramos seguido matando. Es interesante esto de la sangre entre los negros del IFP y el ANC. Los que estaban luchando eran básicamente los negros y la lucha era por el poder, por la votación, por para dónde íbamos como nación.

Una de las cosas especiales de Mandela es que cuando termina un conflicto, por lo general una de las cosas que hacen primero los mandatarios es cambiar los nombres de las ciudades y las calles, pero él no lo hizo. Él nos invitó primero a aceptar nuestra historia, porque aunque sea triste, tenemos que abrazarla.

En este momento muchos surafricanos piensan que este proceso fue un desastre, que no fue justo, que la vida no ha cambiado; como les cuento, todavía existe gente que vive en condiciones muy difíciles. Pero hay que tener en cuenta que estamos en un proceso de reconstrucción.

Yo siempre digo a quienes preguntan ¿cuál es el cambio? que nosotros somos un pueblo en el que por primera vez en 40 años, hay gente que puede abrir una llave y tener agua corriente en su casa. Eso es progreso; personas que por primera vez tienen un hogar o pueden encender la luz. Eso es progreso. Y ese progreso, ese cambio fue hecho en las áreas más rurales, más remotas de Sudáfrica. Entonces sí hemos hecho un cambio, aunque obviamente, 10 años de democracia es poco.

Existe un libro que se llama “Los bellos no han nacido todavía”, que dice que los más bellos no han nacido, porque hay mucha corrupción y solamente después de que todo este desastre decaiga, entonces pueden nacer los más bellos y es cuando verdaderamente tendremos una sociedad que sea democrática. Yo digo lo mismo sobre Sudáfrica: creo que los más bellos no han nacido, porque aún hay corrupción y muchas personas están tratando de sabotear las cosas; pero lo importante es que hay un pequeño porcentaje de personas que está aprovechando las oportunidades de esta nueva Sudáfrica.

¿Qué les sugiero yo a ustedes como colombianos? Tengo muy poca experiencia de su caso, pero por ejemplo, veo muy pocos afro-colombianos en este salón, no veo indígenas y eso me preocupa. Yo creo que es importante que las personas de todos los niveles de la sociedad participen en una reunión como esta. Se necesita la energía de todas las personas de la sociedad para que funcione como un propulsor del cambio.

Hay que empezar a hablar con la gente que está en las montañas y en todos los rincones, porque muchos de los cambios políticos ocurren a través del diálogo. Este es un momento importante, el momento de reunirse y emprender el diálogo nacional. Yo no conozco suficiente de su historia pero creo que un problema es que la gente no se mezcla, hay un temor a hacerlo. Yo entiendo que es difícil, pero creo que se puede empezar con pequeños movimientos de las ONG; las personas comunes somos quienes tenemos que empezar este diálogo; estas son las personas que hacen el cambio. Estas son las personas con las que tenemos que trabajar.

Sobre las personas responsables de las atrocidades, por ejemplo los paramilitares, los guerrilleros y en general, las personas que causan los problemas, incluso a veces la misma policía, en el caso surafricano, ellos tuvieron un período de amnistía donde se pudieron revelar lo que habían hecho. Algunas personas dieron esta información, otras no; fue un proceso sumamente difícil, porque había madres, hijos, que habían sido asesinados y enterrados en una fosa común; era una situación muy emocional, pero creo ese proceso de limpieza, de depuración, fue muy importante para nosotros.

El período desde 1960 (que fue muy importante, porque es la fecha cuando los negros se rehusaron a cargar el pase) hasta 1990 fue elegido para que la gente hablara de las atrocidades y, por ejemplo, las madres que perdieron sus hijos y no sabían muchas de las cosas que habían sucedido, se enteraran.

Esto era de dominio público, cualquier persona podía asistir y además todo este proceso fue filmado. También se destinaba tiempo para dar tratamiento psicológico a las personas afectadas. Otra cosa que ha surgido de allí son algunas películas, que se hicieron y se están haciendo por primera vez, que hablan sobre la reconciliación.

De este proceso surgió el Acta de Promoción de la Unidad Nacional y la Reconciliación, de 1995, por medio de la cual se intenta pasar de una sociedad muy dividida a una sociedad unificada. Ubuntu, es una palabra africana que significa “amo a través de ti, yo soy el guardián de mi hermano. Es una palabra muy común para nosotros. En otra parte del mundo si hay un accidente, puede que la gente pase de largo, pero en la sociedad africana, si hay un accidente, eso sí tiene que ver contigo; en la sociedad africana por ejemplo nunca hay huérfanos, porque si muere el padre, siempre hay un alguien en la comunidad listo para ser tu padre. Ahora todos estamos tratando de volver a este sentimiento de ubuntu.

Germán Franco - Departamento de Servicios Audiovisuales - Universidad de Antioquia: en el caso de las transmisiones de televisión, y la Comisión de la Reconciliación, donde la gente confesaba sus crímenes, tengo entendido que una de las primeras confesiones en esta comisión fue hecha por la esposa del presidente Mandela. Y que el hecho de ver que incluso la primera dama estuviera haciendo una confesión en televisión ayudó a la gente a entender que la reconciliación era en serio. Adicionalmente a este efecto cultural, ¿estas confesiones tuvieron el efecto esperado? Porque de pronto si se hiciera esto en Colombia, esas confesiones en televisión podrían tener el efecto contrario y en vez de contribuir a la reconciliación podrían abrir nuevamente las heridas.

F.B.:en primer lugar, es importante recordar que hubo un proceso anterior, en el cual se le contó al país sobre el proceso de reconciliación y lo que eso significaba. Además, no se le daba la amnistía a la gente simplemente por confesar, pero si se les daba la motivación para confesar.

La gente lo percibió de muchas maneras. Muchos surafricanos estaban felices de la oportunidad y sentían que era algo necesario: los padres habían perdido hijos, pero querían saber cómo había pasado esto. Uno de los gobiernos del Apartheid se negó a ir a la comisión y se burló, dijo que era una pérdida de tiempo; eso hace que se pierda algo de credibilidad, pero este efecto se contrarresta cuando se tiene a alguien como Nelson Mandela, que dice que el proceso es importante. Los surafricanos blancos por su parte dijeron: es innecesario, le están echando sal a la herida, qué importan los detalles.

En todo caso, la gente necesitaba oírlo. Por eso nuestro país sirve de ejemplo, porque hemos tomado responsabilidad de lo bueno, lo malo y lo feo. No estamos orgullosos, pero es importante reconocerlo. Y eso fue lo que hizo la Comisión de la Verdad (Truth and Reconciliation Commission – TRC) , le dio credibilidad a las personas a quienes no se les había dado importancia por lo que habían hecho para cambiar la historia de nuestro país.

Adelaida Trujillo - Directora de La Iniciativa de Comunicación: en términos de nuestras políticas públicas de televisión, quisiera saber cómo se acompañó este proceso de la Comisión por otros medios de comunicación; si se realizaron asociaciones con ONGs y cómo fue la estrategia de comunicación en las escuelas.

F.B.: en primer lugar, me parece importante destacar como dato importante, que la televisión solamente llegó a Sudáfrica en 1975-76, es muy joven aún, tiene unos 30 años. Sudáfrica es el último país de África que tuvo la televisión.

SABC era el principal transmisor en el momento, no había otra voz independiente. Ahora tenemos en Sudáfrica 3 canales SABC (South African Broadcasting Corporation), ETV, que transmite independiente y un canal de transmisión por satélite.
Para explicar un poco la estructura, antes SABC 1 era básicamente para la gente que hablaba en inglés, de clase alta; SABC 2 era para quienes hablaban afrikaans principalmente; y SABC 3 era para quienes hablaban afrikaans y otros idiomas, es decir, clase media-alta. Esto ha cambiado, ahora el primero es para los jóvenes, SABC 2 tiene una influencia mucho más afrikaans y SABC 3 es clase media. Esto es importante porque la programación también se orienta en esa forma. Pero en el momento del proceso de verdad y reconciliación, solo teníamos un SABC.

No estoy segura cómo utilizaron el material las escuelas. Supongo que los profesores interesados podían tomar parte de los materiales y discutirlos, pero no creo que se tratara realmente de alfabetización en los medios; apenas estamos empezando a hablar de eso en el Departamento de Educación ahora. Es algo muy nuevo aún a nivel de la universidad.

En 1994 la junta de la SABC cambió. Inicialmente estaba formada por blancos y eran ellos quienes decidían lo que podíamos o no podíamos ver en este canal, por esto todo era censurado; por ejemplo, nunca veíamos imágenes sobre las atrocidades que se cometieron en el país. La gente de otros países lo veía, pero no nosotros, porque sólo la junta decidía lo que se veía.

Igualmente, si hace 10 años si uno veía la televisión surafricana no sabía que había niños negros y pobres en el país, sólo se veían niños blancos. Fue únicamente hasta finales de los 80 y principios de los 90 que empezamos a cambiar esta situación y a retar a los programadores para que hicieran programas que fueran apropiados para todos los surafricanos y para todos los niños surafricanos, blancos y negros.

En los últimos 10 años eso ha cambiado drásticamente. Hemos tenido un proceso que es como la declaración de ustedes; pero nuestra carta, the Africa Charter on Children´s Broadcasting, incluye la radio, que sigue siendo un medio muy importante para nosotros.

A propósito de la radio, el proceso de radio comunitaria también se ha desarrollado durante los últimos 10 años. Antes de esto los programadores nacionales eran representantes del gobierno del Apartheid, entonces la información era muy propagandística. Después de 1994 hemos establecido una autoridad sobre los medios y esta autoridad comienza a dar licencias a nuevas emisoras de radio. Entonces se ha pasado de tener unos medios controlados a un proceso de comunicación público.

El proceso para llegar a nuestro documento fue muy importante, porque incluimos las voces de niños. Los siete puntos que contiene, resultaron del trabajo que realizamos con niños y con adultos en todo el país, quienes pudieron expresar su opinión al respecto; estamos muy orgullosos de ello. Nosotros siempre decimos que las declaraciones son sólo pedazos de papel, a no ser que se utilicen, que se apliquen. Y la carta ha sido utilizada, ha servido de base para la legislación sobre la televisión para los niños en Sudáfrica.

Uno de los puntos más importantes de la Carta es el número 4, que dice que los niños “deben oír, ver y expresarse por sí mismos en sus idiomas y en sus experiencias de vida, por medio de los medios electrónicos que reafirmen el sentido de autocomunidad y autopertenencia”. Con esto estamos diciendo que queremos ver todos los niños, todos los idiomas, queremos celebrar todas las culturas. Los medios electrónicos deberían reafirmar todo esto. Destacar todos estos valores. Esta declaración ha sido un buen proceso para nosotros y los artículos realmente están vivos.

Fernando Calero - Universidad Javeriana Cali: es extraordinario lo que ustedes han hecho, pero quisiera saber cómo llevan a cabo el proceso de seguimiento, ¿cómo verifican que lo contenido en la Carta se cumpla. Y de no ser así, ¿qué medidas toman al respecto?

F.I.: voy a dar un ejemplo específico de esto. En Nigeria hubo muy poca programación para los niños pequeños hasta que salió esta declaración; yo era entonces jefe de programación de una canal y me preocupé por hacer televisión para niños y llevarla a este canal. Una vez que se vio el éxito de esta programación, todos los demás canales empezaron a hacer lo mismo.

Lo que ha ocurrido es una realización continental que tiene diferentes capítulos en los diferentes países. Así es como funciona: estos capítulos van a las diferentes estaciones, supervisan el cumplimiento y además motivan y llaman la atención a los productores sobre su responsabilidad con respecto a la declaración. Es una lucha, pero es algo que está ocurriendo.

F.B.: yo pienso que en términos del ambiente de Sudáfrica, debido a que no hay ninguna otra legislación, otro instrumento que la gente pueda utilizar en el tema, la carta se convirtió en un documento vivo y esto lo estamos viendo en la calidad de los programas. El año pasado, SABC celebró siete años de excelencia en televisión para niños.

Esto ha sido un proceso que tiene que ver con la voluntad política; a menos que no tengamos la voluntad política y el “campeón” que la lleve hacia delante, no es posible avanzar. Porque uno podría encontrar un ministro que no esté interesado en el tema, que tenga una prioridad diferente, entonces los niños no estarían en su agenda, y sería necesario batallar; pero acá afortunadamente tenemos una Ministra de Comunicación que ha sido presidente de la SABC, asistió con nosotros a la primera Cumbre de Medios para Niños y Adolescentes en Australia y también fue la primera mujer gobernadora de una provincia. En ese sentido ha tenido un fuerte compromiso con los cambios políticos y con el ambiente de los medios de comunicación para los niños.

Ustedes también necesitan tener esos campeones. Este es un momento muy importante y el Compromiso Nacional firmado en Palacio es parte del activismo que tiene que utilizarse; todos debemos asumir esa responsabilidad. No crean que es fácil, hay que luchar permanentemente, pero es algo que es necesario hacer.

F.I.: yo no sé como será la situación en América Latina, pero en África, este es uno de los proyectos más importantes y tiene una dimensión continental. Esto es una ventaja porque uno puede ir a su gobierno y decir: miren, esto es lo que ha acordado el continente; muéstreme que está haciendo sobre esto.

Adelaida Trujillo: ¿nos podría contar más sobre las producciones de televisión que se están realizando y su inserción en el sistema escolar?

F.B.: sí. SABC sufrió una transición; pasamos de SABC Educación, que incluía educación para niños, jóvenes y adultos, a tener SABC Niños, como una entidad totalmente separada, eso me emociona mucho porque era algo que necesitábamos.

Para mencionar algunos programas de televisión actuales que pueden ser de interés, en SABC, que es como la televisión nacional, está Educación SABC cuyo lema es “enriquezca su mente, enriquezca su vida”; también hay un programa muy interesante llamado Talk to me (Háblame), que es parte de Takalani Sesame, versión surafricana de Plaza Sésamo. Lo que es innovador es que tienen además un programa de radio y que se hace en los once idiomas oficiales. El objetivo del proyecto es que los padres puedan hablar con sus hijos de SIDA y para esto Takalani creó a Kami, un personaje de cinco años que tiene SIDA, hecho que fue muy controversial, pero la verdad es que en Sudáfrica la gente se está muriendo por esta enfermedad, gran porcentaje de nuestra población es positiva y es importante hablar de este tema a los niños. Soul City, iniciativa de salud, también tiene una versión especial para niños, Soul Buddyz.

Las noticias para niños es algo por lo que también hemos luchado durante 10 años; queríamos un programa de noticias para niños, a nivel de los niños; porque cuando sucede algo como el 11 de septiembre, a veces ven las noticias y se asustan y no hay nadie que interactúe a su nivel para explicarles lo que pasa. Ahora tenemos Kids News Room, que acaba de celebrar su primer aniversario. Puede que este noticiero de los niños no sea maravilloso, pero por lo menos es un comienzo. Los niños tienen tanto que decir... es importante alfabetizarlos en los medios.

Otra experiencia es Destino Sudáfrica, esta fue una iniciativa muy importante para nosotros, para que los niños pudieran ver esos destinos remotos del país que normalmente no visitarían; antes siempre nos decían que Sudáfrica no era bueno y por eso la vieja bandera de Sudáfrica era algo que no sentíamos, con lo cual no nos identificábamos, pero programas como este, han ayudado a difundir el mensaje de ser orgullosamente surafricanos.

Hey SA y Yizo Yizo, son series dramatizadas que han causado controversia, por mostrar los problemas que hay en las escuelas: drogas, sexualidad, gángsters; pero me parece importante porque es parte de la construcción de nación; esconder las rajaduras en la sociedad detrás de un disfraz y mostrar solo lo bueno no ayuda; hay que lograr un equilibrio.

Estudiante - Universidad Javeriana: hay una situación importante en Colombia: los poderes políticos y económicos determinan que haya un monopolio de los canales privados, que se han convertido en la única opción de trabajo para quienes estudiamos comunicación. ¿Qué nos podría recomendar para generar nuevas propuestas?

F.B.: es difícil, como tu dices, esos monopolios a veces pueden ser un monstruo; pero si tu eres joven y eres estudiante y realmente quieres aprender, entonces no te unas al monstruo; ya que eres joven puedes ser diferente, puedes empujar el cambio, cambiar el status quo. La cuestión es si quieres ser comido por el monstruo o quieres luchar con él. Algunas personas deciden luchar desde adentro; eso a veces funciona y a veces no. Uno tiene que elegir sus batallas y eso es lo importante, no gastar su energía en las "pequeñas batallitas". Te aconsejo que vayas y hagas tu buen trabajo mientras eres joven, y tienes la posibilidad de seguir siendo revolucionario.

F.I.: en Nigeria los jóvenes que se gradúan de las facultades de cine y que quieren ingresar al medio, tienen muchas posibilidades, porque tenemos una democracia en la cual hay suficientes redes, canales, vías para expresar lo que uno siente. Por ejemplo, en uno de los programas que yo encargué, y que se volvió uno de los más populares y útiles para la juventud y para su expresión política, lo único que los jóvenes no podían decir era malas palabras, de resto, todo era permitido. También teníamos un espacio para los adultos donde quien quisiera ir a hablar sobre el gobierno en Nigeria podía hacerlo. Y eso cambió la opinión de los gobernantes, porque a la hora de la verdad, si 120 millones de personas dan su punto de vista, es imposible que el presidente y las autoridades se tapen los ojos ante esto.

Alejandro Jaramillo - Universidad Nacional: yo trabajo en la televisión pública y he trabajado en ella desde que me gradué, entonces no estoy de acuerdo en que la única opción sean los canales privados. Me gustaría preguntar, ¿cómo consiguieron que la televisión pública sea considerada de calidad y como una de las mejores opciones disponibles?

F.B.: nosotros no tenemos el ambiente tan grande de canales que ustedes tienen, no tenemos tanta televisión privada; existe la televisión paga, pero como cuesta dinero, a ella solo tiene acceso el 4 o 5% de la población. Lo que es interesante es que cuando comenzó ETV, como una red pequeña independiente, ellos sabían qué nicho de audiencia querían, y ahora las personas están empezando a ver este canal porque por ejemplo las noticias son más emocionantes; pero a pesar de esto, de los tres canales, SABC continúa siendo el que casi todo el mundo ve. No todo el mundo tiene ETV y es pago en Cape Town y en Johannesburgo, entonces yo creo que no hay la suficiente diversidad. Incluso cuando Faith habla de los periódicos, Sudáfrica tiene 2 o 3 periódicos nacionales, mientras en Nigeria hay unos 50 o más, entonces hay muchos puntos de vista diferentes lo cual influye en el dinamismo de las sociedades.

Germán Franco: yo estoy tratando de aprender de su interesante experiencia, identificar algunos puntos clave sobre su trabajo en televisión y obviamente estoy pensando en el caso colombiano como todos los demás aquí y tratando de ver qué podemos aplicar. En el modelo que tenemos en Colombia hay algo que llamamos televisión privada y televisión pública y creo que el llamado al desarrollo y la convivencia en la sociedad es algo que tiene que ser hecho por el sistema completo de televisión, no sólo lo que llamamos sistema público. Sin embargo, aunque en la televisión pública, algunos proyectos son realmente bien hechos, no alcanzan el rating de los programas de la televisión privada, que muchas veces no entiende la importancia de la televisión para la convivencia. Creo que este debate es algo que tenemos que continuar.

F.B.: yo pienso que el debate sobre lo público y lo privado es algo que ustedes tienen que llevar a cabo. Es un modelo alternativo el que tenemos en Nigeria donde es en los canales privados que han surgido varias de las alternativas innovadoras. En el caso de ustedes la batalla es diferente, es una batalla compuesta por las drogas, por la economía.

La lucha en Sudáfrica fue una lucha basada en la raza y por la unidad nacional. Nosotros estábamos luchando contra el demonio del Apartheid y nada era más importante que la parte humana, el hecho de ser reconocido. A medida que cambiamos, lo más importante en estos días es la economía. Es interesante porque en el escenario en Sudáfrica, la economía sigue estando en las manos de los blancos: las casas mineras, los negocios de americanos, son los que verdaderamente detentan la economía en Sudáfrica. Entonces aunque tenemos libertad política, no la tenemos económica y eso es algo muy importante que tenemos que mantener en la agenda.

Puedo decir que el de ustedes es un escenario más difícil, porque también tienen que tener en cuenta las drogas, la guerrilla, los paramilitares, no puedo comprenderlo al nivel de ustedes porque ustedes nacieron en este sitio, conocen los diferentes niveles estratos de este conflicto.

En una forma muy ingenua estoy diciendo que hay que hablar con todos estos actores y que a lo mejor la fórmula tenga que ver con la libertad y no con la economía.

Germán Franco: de acuerdo con su experiencia, ¿cree que hay formatos que se prestan más para la construcción de convivencia que otros, que son más apropiados para este fin?

F.B.: mi opinión es que si queremos hacer un programa sobre la paz y la reconciliación y lo miramos sólo desde el punto de vista didáctico, eso aleja a la audiencia. Los programas sobre la paz no tienen que ser necesariamente sobre dejar las armas, pueden ser por ejemplo de dos niños que están jugando y se están reconciliando; lo importante es dar una re-mirada a las cosas, incluso a los formatos.

Destino Sudáfrica es un buen ejemplo sobre construcción de la nación. Es una forma distinta de contar una historia, de decir que estamos orgullosos de ser África, una forma de pasar de la investigación al eduentretenimiento, de ser al mismo tiempo educativo, entretenido e informativo. Ese es el reto, ese es el salto que necesitamos dar.

Ustedes en este encuentro han estado viendo programas durante varios días, muchos de esos programas podrían ser adaptados a su ambiente. Hay modelos que podemos examinar internacionalmente y que podrían funcionar; pero lo verdaderamente importante es ver como podemos trabajar en nuestro propio ambiente. Entonces lo que les digo es: no hagan programas porque quieren venderlos internacionalmente, hagan programas para sus niños, para su propia localidad, para ustedes; eso sí es importante.

Rosa Quiñonez - Organización Afroricha: respecto a nuestra descendencia africana en televisión, desde una perspectiva de género y de raza negra, ¿nosotros cómo vemos la televisión? La televisión colombiana sólo recientemente ha comenzado a incluir la gente negra, a pesar de que la Constitución Política 1991 en su artículo 7 incluye el tema y de que Bogotá, que es el principal centro de producción audiovisual, concentra la diversidad multirracial y multiétnica del país. En Colombia tenemos 84 grupos étnicos indígenas y 2 grupos predominantemente negros: San Basilio de Palenque y San Andrés. ¿Como podemos en Colombia los grupos indígenas, de negros o gitanos, organizarnos para entrar en los medios?

F.B: hay que infiltrarse, hay que empujar, ir por la puerta de atrás, meterse por la ventana, el techo; por donde sea, tienen que ingresar. Es importante que se oiga su voz, la única forma de hacerlo es luchando. Tienen que organizarse, tocar la puerta y decir: hola, aquí estoy, ¡hábleme a mí!

Faith que vivió 30 años en el Reino Unido, siempre dice que la gente blanca trataba de definirlo a él, es decir, hacían una definición de él, que luego perpetuaban; eso ocurre así en casi todas partes y nunca los desafiamos porque tenemos temor, por muchas razones. Parece increíble. Nosotros en Sudáfrica teníamos 80% de negros, ¿cómo pudo un 10% de gente blanca manejar el país durante 40 años?

La clave tiene que ver con la unidad, con que la gente que quiere lo mismo se reúna. Es difícil hacerlo, pero es la única forma, porque hay fortaleza en la unidad, porque en forma conjunta es más fácil luchar contra los poderes que existen.

Para terminar, queremos hablarles sobre la Quinta Cumbre Mundial de Medios para Niños y Adolescentes, que se llevará a cabo en el año 2007 en Sudáfrica. Uno de los proyectos que queremos hacer es una coproducción que se llama “Yo soy un africano”. La idea es que niños de las edades de 13 a 17 escriban un relato sobre ser africano. Es un proyecto multimedia y es el primero de su clase en cuanto a la identidad africana. En este momento estamos conformando una red global de personas que estén interesados en participar en este proyecto, porque consideramos que hay africanos en todas partes del mundo. Pensamos que la cuna de la humanidad está en África y en ese sentido todos somos africanos, porque es allí donde empezó todo.

Esperamos que Colombia esté presente en la Cumbre para compartir sus nuevas ideas; me encantó la posibilidad de estar aquí y poder tomar muchas ideas para la cumbre. La idea es que la gente tenga la oportunidad de conocer a otras personas, otros programas, formas de solucionar conflictos, otros mercados y formatos. Realmente de todo corazón los invitamos a Sudáfrica en el 2007.
Fuente
Televisión de Calidad. IV Muestra y Seminario Internacional. "Compromiso por una Televisión de Calidad para la Infancia en Colombia". (Bogotá, 30 de agosto al 3 de septiembre de 2005).

Para ver una entrevista con Firdoze Bulbulia, oprima acá.
Firdoze Bulbulia es la Presidenta de the Children’s Broadcasting Foundation for Africa, organización anfitriona de la Quinta Cumbre Mundial de Medios para Niños, que se realizará en Sudáfrica en 2007. Participó en el establecimiento de la Carta Surafricana de los Derechos del Niño y fue miembro del Comité Consultivo Internacional para la Tercera y Cuarta Cumbres Mundiales de Medios para Niños. Su actividad como productora de televisión la distingue por producciones con fuerte énfasis en desarrollo y en el área de programas de calidad para niños. Firdoze y su esposo, Faith Isiakpere, son socios fundadores de la compañía productora Moments Entertainment.

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Submitted by Anonymous (not verified) on Thu, 11/10/2005 - 17:48 Permalink

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